La impresionante historia de supervivencia de Ernest Shackleton y su tripulaci贸n del Endurance

 

El descubrimiento del barco de Ernest Shackleton en el fondo del mar de Weddell, en la Ant谩rtida, recuerda una expedici贸n extenuante, en la que los hombres soportaron atrapamiento, hambre, clima g茅lido, mares furiosos... y casi la locura.
Durante todo el a帽o, el barco hab铆a estado atrapado, el hielo empujando y pellizcando el casco, la madera aullando en protesta. Finalmente, el 27 de octubre de 1915, una nueva ola de presi贸n se extendi贸 por el hielo, levantando la popa del barco y arrancando el tim贸n y la quilla. El agua helada comenz贸 a entrar.

"Se va, muchachos", se grit贸. "Es hora de bajar".

Desde el momento en que Ernest Shackleton y su tripulaci贸n a bordo del buque de expedici贸n brit谩nico, el HMS Endurance, hab铆an quedado inmovilizados en el hielo de la Ant谩rtida 10 meses antes, se hab铆an estado preparando para este momento. Ahora, los que estaban a bordo sacaron sus 煤ltimas pertenencias del barco y acamparon en el hielo. Veinticinco d铆as despu茅s, lo que quedaba del naufragio se convulsion贸 una vez m谩s y el Endurance desapareci贸 bajo el hielo.
Incre铆blemente, los 27 hombres bajo el mando de Shackleton sobrevivieron a la dura expedici贸n ant谩rtica, pero su barco permaneci贸 hundido y perdido para la historia, hasta 106 a帽os despu茅s.

El 9 de marzo de 2022, un equipo de cient铆ficos y aventureros anunci贸 que finalmente hab铆a localizado lo que quedaba del Endurance en el fondo del Mar de Weddell de la Ant谩rtida. El equipo realiz贸 el descubrimiento utilizando sumergibles y drones submarinos y public贸 impresionantes fotos del barco de madera perdido hace mucho tiempo donde se hab铆a alojado en el lecho marino a casi 3.000 metros de profundidad en aguas claras y heladas.

El Endurance est谩 atrapado por el hielo

El Endurance parti贸 de Georgia del Sur con destino a la Ant谩rtida el 5 de diciembre de 1914, con 27 hombres (m谩s un poliz贸n, que se convirti贸 en mayordomo del barco), 69 perros y una gata apodada err贸neamente Sra. Chippy. El objetivo del l铆der de la expedici贸n, Shackleton, que se hab铆a quedado dos veces sin alcanzar el Polo Sur, era establecer una base en la costa del Mar de Weddell.

Desde all铆, un peque帽o grupo, en el que se encontraba 茅l mismo, emprender铆a la primera traves铆a del continente y llegar铆a al Mar de Ross, al sur de Nueva Zelanda, donde les esperar铆a otro grupo, que habr铆a colocado dep贸sitos de alimentos y combustible en el camino.

Dos d铆as despu茅s de salir de Georgia del Sur, el Endurance entr贸 en la barrera de hielo marino que rodea el continente ant谩rtico. Durante varias semanas, el barco se abri贸 paso a trav茅s de las grietas en el hielo, avanzando cuidadosamente hacia el sur; pero el 18 de enero, un vendaval del norte presion贸 el paquete de hielo contra la tierra y empuj贸 los t茅mpanos unos contra otros. De repente, no hab铆a forma de avanzar ni de regresar. El Endurance se vio acorralado -en palabras de uno de los tripulantes, Thomas Orde-Lees- "congelado como una almendra en medio de una barra de chocolate".
Hab铆an estado a un d铆a de navegaci贸n de su lugar de desembarco; ahora la deriva del hielo los alejaba lentamente con cada d铆a que pasaba. No hab铆a nada m谩s que hacer que establecer una rutina y esperar a que pasara el invierno.

Shackleton, escribi贸 Alexander Macklin, uno de los cirujanos del barco, "no se enfad贸 en absoluto, ni mostr贸 exteriormente el menor signo de decepci贸n; nos dijo simple y tranquilamente que deb铆amos invernar en el Pack; nos explic贸 sus peligros y posibilidades; nunca perdi贸 su optimismo y se prepar贸 para el invierno".

En privado, sin embargo, revel贸 mayores presentimientos, expresando en voz baja al capit谩n del barco, Frank Worsley, una noche de invierno que: "El barco no puede vivir en esto, Skipper... Puede que sean unos meses, y puede que sea s贸lo cuesti贸n de semanas, o incluso de d铆as... pero lo que el hielo consigue, el hielo lo mantiene".

Sobrevivir en un t茅mpano de hielo

En el tiempo que transcurri贸 entre el abandono del Endurance y el momento en que el hielo se lo trag贸 por completo, la tripulaci贸n rescat贸 todas las provisiones que pudo, sacrificando todo lo que a帽ad铆a peso o consum铆a recursos valiosos, como biblias, libros, ropa, herramientas y recuerdos. Algunos de los perros m谩s j贸venes, demasiado peque帽os para tirar de su peso, fueron fusilados, al igual que, para disgusto de muchos, la desafortunada se帽ora Chippy.

El plan inicial era marchar a trav茅s del hielo hacia tierra, pero se abandon贸 despu茅s de que los hombres s贸lo consiguieran recorrer siete millas y media en siete d铆as. "No hab铆a otra alternativa", escribi贸 Shackleton, "que acampar una vez m谩s en el t茅mpano y poseer nuestras almas con la paciencia que pudi茅ramos hasta que las condiciones parecieran m谩s favorables para reanudar el intento de escapar". Lenta y constantemente, el hielo se desplaz贸 m谩s hacia el norte; y, el 7 de abril de 1916, los picos nevados de las islas Clarence y Elefante aparecieron a la vista, inund谩ndolos de esperanza.

"El t茅mpano ha sido un buen amigo para nosotros", escribi贸 Shackleton en su diario, "pero est谩 llegando al final de su viaje y puede romperse en cualquier momento".

El 9 de abril, lo hizo, parti茅ndose bajo ellos con un tremendo crujido. Shackleton dio la orden de levantar el campamento y botar los botes, y de una vez por todas, se liberaron del hielo que los hab铆a atormentado y apoyado alternativamente.

Ahora ten铆an que enfrentarse a un nuevo enemigo: el oc茅ano abierto. Les arrojaba a la cara roc铆o helado y les arrojaba agua helada, y golpeaba los barcos de un lado a otro y pon铆a a los valientes en posici贸n fetal mientras luchaban contra los elementos y el mareo.

A pesar de todo, el capit谩n Worsley naveg贸 a trav茅s del roc铆o y las borrascas, hasta que, despu茅s de seis d铆as en el mar, las islas Clarence y Elefante aparecieron a s贸lo 30 millas de distancia. Los hombres estaban agotados. Worsley llevaba 80 horas sin dormir. Y mientras algunos estaban paralizados por el mareo, otros sufr铆an de disenter铆a. Frank Wild, el segundo al mando de Shackleton, escribi贸 que "al menos la mitad del grupo estaba loco". Sin embargo, remaron con determinaci贸n hacia su objetivo y el 15 de abril desembarcaron en la isla Elefante.

Abandonados en la Isla Elefante

Era la primera vez que tocaban tierra firme desde que salieron de Georgia del Sur 497 d铆as antes. Pero su calvario estaba lejos de terminar. La probabilidad de que alguien se encontrara con ellos era muy peque帽a, as铆 que despu茅s de nueve d铆as de recuperaci贸n y preparaci贸n, Shackleton, Worsley y otros cuatro salieron en uno de los botes salvavidas, el James Caird, para buscar ayuda en una estaci贸n ballenera en Georgia del Sur, a m谩s de 800 millas de distancia.

Durante 16 d铆as, lucharon contra oleajes monstruosos y vientos furiosos, sacando el agua del barco y golpeando el hielo de las velas. "El barco se agitaba interminablemente sobre las grandes olas bajo un cielo gris y amenazante", escribi贸 Shackleton. "Cada oleada del mar era un enemigo que hab铆a que vigilar y sortear". Incluso cuando estaban a poca distancia de su objetivo, los elementos les lanzaron lo peor: "El viento simplemente chillaba mientras arrancaba la parte superior de las olas", escribi贸 Shackleton. "Hacia abajo en los valles, hacia arriba en las alturas, esforz谩ndose hasta que sus costuras se abrieron, se balance贸 nuestro peque帽o barco".

Al d铆a siguiente, el viento amain贸 y lograron llegar a tierra. La ayuda estaba casi al alcance de la mano, pero esto tampoco era el final. Las tormentas hab铆an desviado al James Caird de su rumbo, y hab铆an desembarcado en el otro lado de la isla desde la estaci贸n ballenera. As铆 que Shackleton, Worsley y Tom Crean se pusieron en marcha para llegar a ella trepando a pie por las monta帽as y desliz谩ndose por los glaciares, forjando un camino que ning煤n ser humano hab铆a forjado antes, hasta que, tras 36 horas de desesperada caminata, llegaron tambale谩ndose a la estaci贸n de Stromness.

"Mi nombre es Shackleton"

No hab铆a ninguna circunstancia concebible en la que tres extra帽os pudieran aparecer de la nada en la estaci贸n ballenera, y menos a煤n en direcci贸n a las monta帽as. Y, sin embargo, all铆 estaban: con el pelo y la barba hirsutos y enmara帽ados, los rostros ennegrecidos por el holl铆n de las estufas de grasa y arrugados por casi dos a帽os de estr茅s y privaciones.

Y el viejo ballenero noruego recod贸 la escena cuando los tres hombres se presentaron ante el director de la estaci贸n, Thoralf S酶rlle:

"El gerente dijo: '¿Qui茅nes son ustedes?' Y el terrible hombre barbudo en el centro de los tres dice en voz muy baja: 'Me llamo Shackleton'. Yo: me doy la vuelta y lloro".

Misi贸n de rescate en la Isla de los Elefantes

Una vez recuperados los otros tres miembros del James Caird, la atenci贸n se centr贸 en el rescate de los 22 hombres que quedaban en la Isla Elefante. Sin embargo, despu茅s de todo lo que hab铆a pasado antes, esta 煤ltima tarea result贸 ser, en muchos sentidos, la m谩s dif铆cil y la que m谩s tiempo consumi贸. El primer barco en el que parti贸 Shackleton se qued贸 sin combustible mientras intentaba navegar por el hielo y se vio obligado a regresar a las Islas Malvinas. El gobierno de Uruguay ofreci贸 un barco que se acerc贸 a 100 millas de la Isla Elefante antes de ser rechazado por el hielo.

Todas las ma帽anas, en la isla Elefante, Frank Wild, a quien Shackleton hab铆a dejado al mando, hac铆a un llamamiento a todos para que "amarraran y estibaran" sus pertenencias. "¡El Jefe puede venir hoy!", declaraba a diario. Sus compa帽eros estaban cada vez m谩s desanimados y dudosos. "Ansiosamente a la espera del barco de socorro", registr贸 Macklin el 16 de agosto de 1916. "Algunos del grupo han perdido la esperanza de que llegue". Orde-Lees era claramente uno de ellos. "No es bueno enga帽arnos por m谩s tiempo", escribi贸.

Pero Shackleton consigui贸 un tercer barco, el Yelcho, de Chile; y finalmente, el 30 de agosto de 1916, la saga del Endurance y su tripulaci贸n lleg贸 a su fin. Los hombres de la isla se preparaban para almorzar un espinazo de foca hervido cuando divisaron al Yelcho frente a la costa. Hab铆an pasado 128 d铆as desde que el James Caird parti贸; una hora despu茅s de la aparici贸n del Yelcho, todos en tierra hab铆an levantado el campamento y dejado atr谩s la isla Elefante. Veinte meses despu茅s de partir hacia la Ant谩rtida, todos los miembros de la tripulaci贸n del Endurance estaban vivos y a salvo.

Mientras que la tripulaci贸n de Shackleton regres贸 milagrosamente a Inglaterra, su barco no lo hizo. Durante m谩s de un siglo, el Endurance se mantuvo entre los naufragios m谩s esquivos de la historia. Pero en 2022, un equipo internacional de arque贸logos marinos, exploradores y cient铆ficos localiz贸 el Endurance en el fondo del Mar de Weddell, aproximadamente cuatro millas al sur de la posici贸n registrada originalmente cuando el Endurance se hundi贸.

Las fotos publicadas de la expedici贸n Endurance22 revelaron el barco hundido de tres m谩stiles con un detalle fascinante, incluida una imagen de su popa en la que se ve铆a el nombre "ENDURANCE" sobre una estrella de cinco puntas.

La temprana muerte de Shackleton

Ernest Shackleton nunca lleg贸 al Polo Sur ni cruz贸 la Ant谩rtida. Lanz贸 una expedici贸n m谩s a la Ant谩rtida, pero los veteranos del Endurance que se reunieron con 茅l notaron que parec铆a m谩s d茅bil, m谩s t铆mido, agotado del esp铆ritu que les hab铆a mantenido vivos. El 5 de enero de 1922, con el barco en Georgia del Sur, sufri贸 un ataque al coraz贸n en su litera y muri贸. S贸lo ten铆a 47 a帽os.

Con su muerte, Wild llev贸 el barco a la Ant谩rtida; pero se demostr贸 que no estaba a la altura de las circunstancias, y despu茅s de un mes intentando in煤tilmente penetrar en la manada, puso rumbo a la isla Elefante. Desde la seguridad de la cubierta, 茅l y sus compa帽eros miraron con prism谩ticos la playa donde tantos de ellos hab铆an vivido con miedo y esperanza.

"Una vez m谩s veo las viejas caras y oigo las viejas voces, viejos amigos dispersos por todas partes", escribi贸 Macklin. "Pero expresar todo lo que siento es imposible".

Y con eso, giraron hacia el norte por 煤ltima vez y volvieron a casa.

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