La tumba de esta reina egipcia permaneci贸 intacta durante m谩s de 4.000 a帽os

 

Poco despu茅s del descubrimiento de la tumba del rey Tut, se encontr贸 otro enterramiento real intacto, esta vez a la sombra de la Gran Pir谩mide de Giza. Los tesoros de oro de su interior pertenec铆an a Hetepheres, una reina del Reino Antiguo de Egipto.

El sensacional descubrimiento de Howard Carter en 1922 de la tumba llena de tesoros del rey Tutankam贸n despert贸 la fascinaci贸n por todo lo relacionado con el antiguo Egipto en Europa y Estados Unidos.

Hab铆a muchas esperanzas de que se produjeran m谩s descubrimientos interesantes, sobre todo entre los arque贸logos que trabajaban en los yacimientos de todo Egipto. Un esp铆ritu de intensa rivalidad marcaba las relaciones entre este grupo de estudiosos, en su mayor铆a occidentales, que se disputaban los yacimientos m谩s prometedores mientras vigilaban celosamente los progresos de sus competidores.

Desde principios del siglo XX, la meseta de Guiza, donde se encuentran las tres pir谩mides m谩s emblem谩ticas de Egipto, estaba siendo excavada sistem谩ticamente por un grupo internacional de estudiosos. Una parte de este vasto terreno correspondi贸 al arque贸logo estadounidense George Reisner. El 2 de febrero de 1925, el fot贸grafo de Reisner, Mohammedani Ibrahim, trabajaba cerca de la Gran Pir谩mide, erigida por el fara贸n Khufu a mediados del tercer milenio a.C. Ibrahim mir贸 hacia abajo y se dio cuenta de que su tr铆pode estaba apoyado sobre una capa blanca de yeso, posiblemente la parte superior de una estructura oculta debajo.

Hab铆a que informar al jefe, pero hab铆a un problema: Reisner no estaba en ese momento en Egipto, sino en Boston, desempe帽ando sus funciones de profesor de egiptolog铆a en la Universidad de Harvard. Su equipo comenz贸 a excavar en su ausencia y encontr贸 un pozo estrecho y de corte irregular que descend铆a 85 pies. Estaba lleno de escombros. Esta se帽al era un fuerte indicio de que hab铆an descubierto una tumba, pero como Giza hab铆a sido ampliamente saqueada a lo largo de miles de a帽os, las posibilidades de que hubiera un enterramiento intacto eran muy escasas.

El s谩bado 7 de marzo, mientras Reisner preparaba su conferencia del lunes por la ma帽ana, a miles de kil贸metros de distancia, su equipo excav贸 finalmente el pozo completo y qued贸 asombrado por lo que encontr贸. T. R. D. Greenlees registr贸 el momento en su diario:

A las 3:30 p.m. se observ贸 que la superficie de la roca en el sur... se desprendi贸 en un 谩ngulo, e inmediatamente despu茅s se revel贸 la parte superior de la puerta de una c谩mara.

Un bloque de piedra caliza fue aflojado y retirado para poder ver el interior. Se ve una gran c谩mara que se extiende un poco al este y al oeste de la puerta. Se puede ver lo que parece ser un sarc贸fago en primer plano sobre el que hay varios bastones o mazas con la parte superior dorada. En el suelo hay muchos otros objetos dorados. Es seguro que el enterramiento est谩 intacto.

Para los excavadores, fue su momento de triunfo, pero esa misma semana, Reisner envi贸 un telegrama desde Boston ordenando que el trabajo se detuviera en Egipto. La tumba se volver铆a a sellar.

Antiguo y moderno

Nacido en 1867 en Indian谩polis, George Reisner gozaba de un gran respeto en los c铆rculos egiptol贸gicos, ya que hab铆a realizado un importante estudio arqueol贸gico de la regi贸n de Nubia (hoy en el sur de Egipto y Sud谩n). En 1902, el egipt贸logo franc茅s Gast贸n Maspero reparti贸 la meseta de Guiza entre los mejores excavadores de la 茅poca, en un intento de evitar el saqueo y el deterioro. La secci贸n central del enorme yacimiento fue adjudicada a Reisner.

Reisner trabajaba en la nueva era de la tecnolog铆a del siglo XX: pod铆a utilizar el tel茅grafo para enviar comunicados transatl谩nticos con su equipo. Pero tambi茅n era moderno en otro sentido: El asombroso hallazgo de la tumba de Tutankam贸n por parte de Carter hizo que Reisner se diera cuenta del poder de las relaciones p煤blicas. Su decisi贸n de volver a sellar la tumba intacta (etiquetada oficialmente como G7000X) se bas贸 en varios factores, entre ellos su creencia de que era la 煤nica persona suficientemente competente para emprender la excavaci贸n completa.

Al retrasar la excavaci贸n hasta que pudiera viajar a Egipto, Reisner tambi茅n pod铆a controlar la narrativa. Las relaciones con los medios de comunicaci贸n fueron una parte clave de ese proceso. Las filtraciones del propio equipo de Reisner -que dej贸 que un fot贸grafo de noticias estadounidense las fotografiara- llevaron a la prensa londinense a revelar un nuevo e importante hallazgo. Se especul贸 con que la tumba era la del fara贸n Snefru, de la IV dinast铆a. Desde Boston, Reisner respondi贸 afirmando que cre铆a que pertenec铆a a una mujer de la realeza.

Las obligaciones de Reisner en Estados Unidos retrasaron la reapertura de la tumba G7000X hasta enero de 1926. Al entrar por fin en la c谩mara que conten铆a el sarc贸fago, Reisner descubri贸 que el mueble recubierto de oro del interior estaba da帽ado por el agua y en tan mal estado que tem铆a que se desmoronara. El delicado trabajo de recuperaci贸n de los fragmentos de madera y marqueter铆a fue minucioso.

Adem谩s del dosel y la cama, se recuperaron un sill贸n y una elaborada silla de transporte. En el sill贸n de transporte estaba inscrito el propietario de la tumba, lo que confirm贸 la idea de Reisner de que la tumba pertenec铆a a una mujer: "Hetepetheres", que fue la madre de Khufu, el segundo rey de la IV dinast铆a y constructor de la Gran Pir谩mide. Su tumba hab铆a permanecido oculta a la sombra de ese monumento durante m谩s de cuatro milenios.

Cuerpo desaparecido

El sarc贸fago de alabastro de Hetepheres se abri贸 en marzo de 1927, pero no conten铆a restos humanos. Los historiadores siguen debatiendo qu茅 pudo pasar con ellos. Reisner sugiri贸 que Hetepheres fue enterrada originalmente cerca de su marido, Snefru, en Dahshur; Khufu cre贸 entonces el nuevo lugar de enterramiento en Giza, pero los restos de su madre nunca fueron trasladados all铆. Otros proponen que fue enterrada en la peque帽a pir谩mide G1a, al pie de la Gran Pir谩mide.

Tras la excavaci贸n, el sill贸n fue restaurado y ahora se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo. Tras la muerte de Reisner en 1942, el renovado inter茅s por los fragmentos recuperados de la tumba G7000X impuls贸 la gigantesca tarea de reconstruir el elaborado sill贸n, en todo su esplendor dorado. Actualmente se encuentra en el Museo de Harvard del Pr贸ximo Oriente Antiguo, en Cambridge (Massachusetts).

La c谩mara de la reina

Al abrir la tumba de Hetepheres en enero de 1926, los arque贸logos quedaron sorprendidos por el mobiliario funerario dorado que encontraron. Las sillas doradas, la cama y el dosel desmontable hab铆an sufrido graves da帽os a causa del agua que se filtraba en la tumba, pero no estaban irreparables. Una meticulosa restauraci贸n permiti贸 devolver a muchas de las piezas su esplendor real.

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