8 datos fascinantes sobre la antigua medicina romana

 

La medicina en la antigua Roma combinaba los conocimientos científicos con las creencias sobrenaturales y religiosas. Los médicos romanos adoptaron muchas de las prácticas y filosofías del médico griego Hipócrates y sus seguidores, sobre todo tras la llegada en el 219 a.C. de Arquagato de Esparta, considerado el primer médico griego que ejerció en la ciudad.

Sin embargo, los antiguos romanos también usaban amuletos para protegerse de las enfermedades y ofrecían exvotos en los templos a los dioses con poderes curativos. La mezcla de estos dos enfoques produjo algunos de los siguientes hechos sorprendentes sobre la salud y la medicina en el Imperio Romano.

La sangre y el hígado de los gladiadores asesinados se consideraban curas para la epilepsia.

El derramamiento de sangre de un gladiador no terminaba necesariamente tras perder un combate a muerte. Sin un conocimiento científico de la causa de la epilepsia, los médicos romanos recomendaban a los que sufrían esta misteriosa aflicción que bebieran sangre caliente extraída del cuello de un gladiador asesinado como elixir. "Los epilépticos beben la sangre de los gladiadores como si se tratara de la vida", decía el erudito romano Plinio el Viejo. Los médicos también abogaban por el consumo del hígado de un gladiador como tratamiento. El médico romano Scribonius Largus informó que los espectadores "se adelantaban y arrebataban un trozo de hígado de un gladiador que yacía destripado en el polvo". Es posible que los médicos prescribieran estos macabros remedios porque los gladiadores eran vistos como símbolos de virilidad que morían sanos.

El m√©dico m√°s destacado de la antigua Roma influy√≥ en la pr√°ctica de la medicina durante 1.300 a√Īos despu√©s de su muerte.

Nacido y criado en Grecia, Galeno de P√©rgamo estudi√≥ anatom√≠a y teor√≠a fisiol√≥gica en Alejandr√≠a, Egipto, y perfeccion√≥ sus conocimientos m√©dicos tratando a gladiadores heridos en su lugar de nacimiento antes de establecerse en Roma en el a√Īo 162 d.C. Adem√°s de realizar cirug√≠as como la extirpaci√≥n de cataratas, Galeno abogaba por el ejercicio, la dieta equilibrada, la buena higiene y el ba√Īo y teorizaba que el cerebro, y no el coraz√≥n, controlaba el cuerpo. Fue el primer m√©dico que demostr√≥ que la laringe genera la voz e identific√≥ la diferencia entre la sangre venosa y la arterial. Como m√©dico personal de varios emperadores, Galeno hizo avanzar los conocimientos anat√≥micos gracias a sus cuidados a los gladiadores y a las disecciones y vivisecciones de animales. Escribi√≥ cientos de tratados m√©dicos, algunos de los cuales siguieron siendo referencias est√°ndar hasta el siglo XVI.

Se pensaba que la clave de la buena salud era mantener el equilibrio de los cuatro "humores".

Los m√©dicos romanos se adhirieron a la teor√≠a desarrollada en la antigua Grecia de que la salud y las emociones de una persona se rigen por cuatro sustancias internas: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Estos "humores" estaban relacionados con las cuatro cualidades elementales (caliente, fr√≠o, h√ļmedo y seco). Los m√©dicos romanos atribu√≠an una serie de dolencias a un desequilibrio de los humores del cuerpo. Galeno, por ejemplo, cre√≠a que un exceso de bilis negra provocaba tumores cancerosos. El equilibrio pod√≠a restablecerse mediante tratamientos como las sangr√≠as, los v√≥mitos, los enemas, la inducci√≥n del sudor y la ingesti√≥n de grandes cantidades de alimentos clasificados como calientes o fr√≠os y h√ļmedos o secos.

Las oportunidades de estudiar la anatomía humana eran limitadas.

La prohibici√≥n de la antigua Roma de realizar la mayor√≠a de las disecciones de cad√°veres humanos -por motivos religiosos, √©ticos y de salud p√ļblica- dificultaba los estudios anat√≥micos. M√©dicos como Galeno recurrieron a la disecci√≥n y vivisecci√≥n de animales, en particular cerdos y primates, porque sus estructuras anat√≥micas eran similares a las de los humanos. Estas disecciones eran espect√°culos p√ļblicos que serv√≠an de entretenimiento y de m√©todo para que los m√©dicos atrajeran a nuevos pacientes.

Los m√©dicos utilizaban los sue√Īos como herramientas de diagn√≥stico.

Muchos m√©dicos de la antigua Roma ten√≠an en cuenta los sue√Īos a la hora de hacer diagn√≥sticos y determinar tratamientos porque cre√≠an que pod√≠an ser se√Īales del alma sobre desequilibrios humorales en el cuerpo. Los m√©dicos cre√≠an que los sue√Īos pod√≠an proporcionar informaci√≥n sobre los pacientes que quedaba oculta a la observaci√≥n directa. "Lo que los enfermos ven y parecen hacer en sue√Īos nos indicar√° a menudo la falta y el exceso y la calidad de los humores", escribi√≥ Galeno. Por ejemplo, se pensaba que los sue√Īos que inclu√≠an nieve o hielo indicaban un exceso de flema (un humor considerado fr√≠o y h√ļmedo), mientras que los que presentaban fuego se√Īalaban niveles elevados de bilis (un humor considerado caliente y seco). Galeno diagnostic√≥ que un luchador que so√Īaba que le costaba respirar mientras estaba de pie en una cisterna de sangre sufr√≠a un exceso de este humor, por lo que prescribi√≥ una sangr√≠a como tratamiento.

El cuerpo médico del ejército permitía a los soldados romanos vivir más tiempo que los ciudadanos romanos.

El emperador Augusto cre√≥ el primer cuerpo m√©dico militar profesional, que atrajo a los m√©dicos profesionales griegos concedi√©ndoles derechos de plena ciudadan√≠a romana, exenciones fiscales y pensiones de jubilaci√≥n. El cuerpo m√©dico form√≥ una de las primeras unidades dedicadas a la cirug√≠a de campo, erigi√≥ sistemas sanitarios bien dise√Īados para evitar las enfermedades y fue pionero tanto en el torniquete hemost√°tico para detener las hemorragias como en el cierre de las arterias para la sutura. Los m√©dicos de campo se situaron a la vanguardia m√©dica del imperio al absorber nuevas ideas a trav√©s de sus viajes y estudiar la anatom√≠a humana mientras realizaban cirug√≠as a los soldados heridos en los hospitales de campa√Īa. Gracias en parte a las innovaciones del cuerpo m√©dico de la antigua Roma, la esperanza de vida del soldado medio era cinco a√Īos mayor que la del ciudadano medio.

Las profesiones médicas estaban abiertas a las mujeres.

Bas√°ndose en tratados m√©dicos, textos legales e inscripciones funerarias, los estudiosos han llegado a la conclusi√≥n de que las mujeres practicaban la medicina en la antigua Roma. Aunque las mujeres no eran m√©dicas, era m√°s com√ļn encontrar mujeres que actuaban como comadronas, trabajando bajo la direcci√≥n de los m√©dicos para asistir en los partos y administrar medicamentos para la fertilidad. Las m√©dicas, que ocasionalmente ejerc√≠an en disciplinas distintas a la ginecolog√≠a y la obstetricia, sol√≠an ser mujeres libres de origen griego, mientras que las comadronas sol√≠an ser previamente esclavizadas.

La col se consideraba un medicamento milagroso.

Muchos m√©dicos romanos relacionaban la dieta con la buena salud y promocionaban la col como un "superalimento" que pod√≠a prevenir y tratar una amplia gama de dolencias. "Ser√≠a muy largo enumerar las bondades de la col", escribi√≥ Plinio el Viejo. El historiador romano Cat√≥n el Viejo le dio la raz√≥n en un tratado de casi 2.000 palabras sobre los poderes saludables de la col en De Agricultura. Seg√ļn Cat√≥n, esta hortaliza de hoja verde curaba los dolores de cabeza, las deficiencias visuales y los problemas digestivos, mientras que la aplicaci√≥n de col machacada sanaba sin dolor heridas, contusiones, llagas y dislocaciones. "En una palabra, curar√° todos los √≥rganos internos que est√©n sufriendo", escribi√≥. Cat√≥n incluso escribi√≥ que inhalar los vapores de la col hervida favorec√≠a la fertilidad y que ba√Īarse en la orina de una persona que com√≠a mucha col curaba muchas dolencias.

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